viernes, 21 de diciembre de 2012

Evangelio secreto de los Cátaros

<<Yo, Juan, que soy tu hermano y que participo en la tribulación para tomar parte en el reino de los cielos, mientras reposaba en el pecho de Jesús, le pregunté:
    -Señor, ¿quién te traicionará?
    Él me respondió:
    -El que meta la mano conmigo en el plato. Entonces Satán entrará en él y él me entregará.
    Yo dije:
    -Señor, antes de que Satán cayese, ¿cuál era su gloria cerca de tu Padre?
    Él me respondió:
    -Era tanta su gloria que gobernaba las virtudes de los cielos. Yo me sentaba junto al trono de mi Padre. Satán gobernaba a todos los que imitan al padre y bajaba del cielo hasta los más recónditos lugares y los seres más pequeños, y subía de los infiernos hasta el trono del Padre que nadie ha visto jamás. Observaba la gloria del que hace mover el cielo pues quería ser semejante al Altísimo. Y habiendo descendido al aire, le dijo al ángel del aire:
    -Ábreme las puertas del aire.
    Y el ángel le abrió las puertas del aire.
    Y avanzando hacia abajo, encontró al ángel de las aguas y le dijo:
    -Ábreme la puerta de las aguas.
    Y el ángel la abrió.
    Satán llegó a la Tierra y divisó dos peces tendidos en las aguas. Eran como dos bueyes uncidos para la labranza y a una orden del Padre invisible, ocuparon toda la Tierra, de poniente a levante. Tras bajar más todavía, halló las nubes que pesan sobre las olas del mar para retenerlas. Siempre hacia abajo, llegó a su infierno que engendra el fuego. Después, no pudo descender más a causa de las llamas de aquel ardiente fuego. Satán retrocedió y se llenó de maldad, y abordando al ángel del aire y al que custodiaba las aguas, les dijo:
    -Todo esto me pertenece. Si me escucháis, pondré mi trono sobre las nubes y seré semejante al Altísimo; retiraré las aguas del cielo superior y reuniré todos los parajes ocupados por el mar. Así, no habrá agua sobre la faz de la Tierra y reinaré con vosotros por los siglos de los siglos.
    Así hablando, Satán fue ascendiendo hacia los otros ángeles, llegando al quinto cielo, y a cada uno de ellos de este modo les hablaba:
    -¿Cuánto le debes a tu amo?
    -Cien medidas de trigo -respondía uno.
    -Toma una pluma -le ordenó a éste Satán- y escribe "cuarenta".
    Les dijo a los otros:
    -Vosotros, ¿cuánto le debéis a vuestro Señor?
    -Cien jarras de aceite -le respondieron.
    -Sentaos -les ordenó Satán- y escribid "cincuenta".
    Luego subió a todos los cielos y con estas palabras sedujo hasta el quinto cielo a los ángeles del Padre invisible.
    Pero una voz surgió del trono del Padre, y le dijo:
    -¿Qué haces, negador del Padre, que seduces a los ángeles? Creador del mal, haz pronto lo que has concebido hacer.
    Acto seguido, el Padre ordenó a sus ángeles:
    -Despojadles de sus vestiduras.
    Y los ángeles despojaron de sus vestidos, de sus tronos y de sus coronas a todos los ángeles que habían escuchado a Satán.
    Yo volví a preguntarle al Señor:
    -Cuando cayó Satán, ¿a dónde fue a vivir?
    Él me respondió:
    -Mi Padre lo transformó, a causa de su orgullo, retirándole la luz. Su semblante se tornó como el hierro al rojo y fue muy parecido al del hombre. Y Satán arrastró con su rabo un tercio de los ángeles de Dios y fue precipitado del trono de Dios y del reino de los cielos. Y descendiendo hasta este cielo no pudo hallar un lugar de reposo ni para él ni para los que con él estaban. Entonces invocó al Padre, diciendo: "Ten paciencia conmigo y todo te lo devolveré". Y el Padre se apiadó de él y le concedió el descanso, a él y a los que con él estaban, con el permiso de hacer todo lo que quisiera hasta el séptimo día.>>


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