miércoles, 5 de junio de 2013

El problema OVNI


Después de estudiar las pruebas que he tenido ante mí, casi todas dignas de crédito según la ciencia convencional, puedo afirmar, sin temor de ser refutado, que el problema de los objetos voladores no identificados no es reciente; ha estado presente a lo largo de la historia -muy probablemente incluso desde antes- y nadie hasta ahora ha logrado descifrar su enigma. Quizás el presente esfuerzo sea la primera tentativa de formular afirmaciones sólidas y bien fundadas acerca de algo que para un amplio sector de la población simplemente no existe. Pero es algo que existe, ha existido desde los comienzos de la humanidad, y seguramente continuará existiendo, y quizá continúe siendo tan enigmático como aparenta en la actualidad. Ese es tal vez el problema más difícil: el porqué del fenómeno. (...)
    Todo lo que contradice o está más allá de la comprensión del hombre -sea el de las cavernas o el actual- se considera generalmente como un fenómeno extraordinario. Fuera de su marco de referencia acostumbrado, un fenómeno ordinario puede transformarse en un fenómeno extraordinario; por ejemplo, un televisor visto por un monje medieval sería naturalmente considerado como sobrenatural, mas para el hombre moderno es tan sólo una comodidad. Sin embargo, se trata del mismo aparato; en un caso, fuera de la adecuada secuencia temporal, y en el otro, dentro de su correcta posición en la corriente del tiempo. Un disco volante moviéndose a increíbles velocidades, capaz de maniobrar de forma imposible para cualquier aeronave contemporánea, se halla fuera del marco de referencia de la aeronáutica actual; en consecuencia, es para nosotros un fenómeno extraordinario. Esa misma máquina, dentro de varios siglos, será probablemente un fenómeno ordinario en función de las aeronaves de la época. (...)


                          Hans Holzer; Cuando los OVNIs aterrizan

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