domingo, 30 de junio de 2013

Regresión hipnótica de Uri Geller


(...)
Mientras experimentaba con Uri Geller, observándole desde muy cerca, el doctor Puharich decidió intentar la hipnosis con el joven israelí. El primero de diciembre de 1971 Puharich, acompañado por cuatro amigos, realizó su primer intento de someter a hipnosis al hasta entonces <<inhipnotizable>> Uri Geller. El propósito era explorar niveles más profundos de conciencia, quizás hacer algunos <<viajes de clarividencia>> y otras experimentaciones paranormales. Puharich hizo que Geller regresara a la época en que vivía en Chipre, cuando todavía era un crío que no sabía hablar inglés. Como resultado, Uri comenzó a hablar en hebreo. Uno de los hombres presentes le interrogó en este idioma y así se estableció que la regresión le había conducido a revivir un incidente sucedido el 25 de diciembre de 1949. En aquella ocasión el niño vio <<una figura brillante que estaba en el jardín frente a él>>.
    A esa altura de la regresión hipnótica los presentes escucharon una voz que hablaba en inglés y que evidentemente no era la voz de Uri. En ese momento el doctor Puharich no pudo establecer de dónde provenía; todos los presentes la oyeron. Era una <<voz no terrestre, casi mecánica>> y como habían grabado toda la sesión el doctor Puharich decidió que Uri Geller la escuchara después de despertarle. Geller no creía que la extraña voz se hubiera escuchado en la habitación, de manera que Puharich le presentó la cinta grabada como prueba. Geller cogió la cinta en su mano izquierda, la miró durante un momento y luego cerró el puño. Puharich vio cómo la cinta desaparecía de la mano de Geller. Jamás fue hallada nuevamente.
    A pesar de esto el doctor Puharich y las otras personas pudieron reconstruir en parte lo que la extraña voz había dicho. <<Fuimos nosotros quienes hallamos a Uri en el jardín cuando él tenía tres años. Es nuestro enviado para ayudar a los hombres. En el jardín le programamos para los años que siguieron pero también fue programado para no recordar esto. Hoy comienza su trabajo. Andrija, tú le cuidarás. Nos ponemos de manifiesto porque creemos que el hombre puede hallarse al borde de una guerra mundial. Egipto ha hecho planes de guerra, y si Israel pierde, todo el mundo se precipitará en una guerra.>>
    Luego la extraña inteligencia proporcionó datos críticos sobre las negociaciones que entonces se hallaban en curso con Egipto y quizás hubo otros más, pero Puharich no lo recuerda. Poco después resolvieron intentar otra sesión de hipnosis, con la esperanza de que la extraña voz apareciera nuevamente. Apareció, en efecto, y Puharich grabó toda la sesión de sesenta minutos. La cinta grabada quedó en su poder cuando la sesión terminó y la conservaba todavía cuando más tarde Puharich condujo a Uri a Tel Aviv. Pero en algún momento, inadvertidamente, la cinta desapareció. Tal como ellos lo recuerdan, la voz daba consejos tácticos sobre la forma de atacar en Sinaí antes de que el enemigo avanzara. <<Tú, tú eres el único que puede salvar a la humanidad. La Tierra explotará por la acción del hombre, no por la nuestra. Uri, tú has recibido enormes poderes, puedes hacerlo todo.>>
    A partir de ese momento resultó claro que los poderes extraterrestres se inclinaban a ayudar a Israel para impedir su derrota. En los días siguientes, Puharich se dedicó a poner en práctica lo que la voz había indicado, y con la ayuda de Uri y la de sus amigos pudo establecer contacto con altas esferas del ejército israelí para transmitirles las advertencias muy precisas y la avanzada información que las inteligencias extraterrestres le habían proporcionado. Hubo algunos incidentes relativos a ciertas astronaves que sobrevolaban unas instalaciones del ejército, y tanto Uri como Puharich vieron naves espaciales en varias ocasiones. En cierta ocasión la voz les dijo, bajo la forma de un discurso sintetizado semejante al de un robot, que tomaran una cámara y fotografiaran una de sus naves.
    <<A las 3.32 horas de la tarde alguien gritó que había un OVNI sobre los cuarteles del ejército israelí. Un grupo de personas se reunió a nuestro alrededor y yo enfoqué con la cámara aquella cosa oscura en forma de huevo que flotaba en el cielo. Cuando revelé la película el objeto ya se había ido.>> La fotografía mostró un ovoide achatado que carecía de reflejos. Para el doctor Puharich resultaba claro que si la voz que estaban escuchando era realmente la de una inteligencia extraterrestre, había llegado uno de los momentos más importantes de la historia humana.


                                                                                                                        Hans Holzer

Un ingeniero, intérprete de la Biblia

Era algo insólito en la historia milenaria de la exégesis de la Biblia que un ingeniero se dispusiera a interpretar sus textos con espíritu crítico. El ingeniero se llama Josef F. Blumrich, fue jefe del grupo técnico de construcción de la NASA en Huntsville, Alabama, es titular de numerosas patentes para la construcción de grandes cohetes, y posee la Exceptional-Service-Medaille de la NASA. Por su cualificación técnica, en su libro Y los cielos se abrieron, demostró la existencia de la nave espacial del profeta Ezequiel. Dice Blumrich en el prólogo que, en realidad, él pretendía demostrar la <<inviabilidad>> de mis afirmaciones, pero que nunca un fracaso resultó tan fecundo, tan fascinante ni tan halagüeño.
    Resultados de las investigaciones técnicas de Blumrich:
    De la descripción que hace Ezequiel puede deducirse el aspecto general de las naves. Es decir, que cualquier ingeniero podría deducir las características del aparato y reconstruirlo. Cuando uno comprueba que el aparato no sólo es técnicamente posible, sino que está bien resuelto y encuentra además, en la descripción de Ezequiel, unos detalles y procesos técnicamente correctos, entonces comprende uno que ya no se puede hablar de simples indicios. He descubierto que la nave de Ezequiel tiene unas dimensiones muy plausibles:

Impulso específico                                         Isp = 2.080 seg
Peso de la construcción                                Wo = 63.300 kg
Combustible para el regreso                         W9 = 36.700 kg
Diámetro del rotor                                         Dr = 18 m
Potencia de accionamiento del rotor (total)    N = 70.000 CV
Diámetro del cuerpo principal                         D = 18 m

    Estos datos denotan una nave no sólo técnicamente factible, sino idónea para sus funciones y su misión. Nos sorprende encontrar un nivel técnico que no es en modo alguno fantástico, sino que, si mucho me apuran, está ya casi a nuestro alcance, es decir apenas por delante de nosotros. Además, los datos apuntan a una nave espacial utilizada en combinación con una nave nodriza situada en órbita alrededor de la Tierra. Lo único fantástico es que semejante nave espacial fuera una realidad tangible hace ya más de 2.500 años.
    Las investigaciones de Blumrich dieron como resultado la construcción, siguiendo las descripciones de Ezequiel, de una rueda que podía girar en todas las direcciones, por la cual, el 5 de febrero de 1974, obtuvo la UNITED STATES PATENT nº 3.789.947, otro reconocimiento de la viabilidad del informe hecho por Ezequiel.
    Por tanto, yo no iba tan descaminado en mis osadas interpretaciones técnicas, como mis críticos hubieran deseado.


                                                              Erich von Däniken; La estrategia de los dioses

jueves, 27 de junio de 2013

Vientos estelares


Es la hora de la penumbra crepuscular,
Casi siempre en otoño, cuando el viento estelar se precipita
Por las calles altas de la colina, que aunque desiertas
Muestran ya luces tempranas en cómodas habitaciones.
Las hojas secas danzan con giros extraños y fantásticos,
Y el humo de las chimeneas se arremolina con gracia etérea
Siguiendo las geometrías del espacio exterior,
Mientras Fomalhaut se asoma por las brumas del sur.

Esta es la hora en que los poetas lunáticos saben
Qué hongos brotan en Yuggoth, y qué perfumes
Y matices de flores, desconocidos en nuestros pobres
Jardines terrestres, llenan los continentes de Nithon.
¡Pero por cada sueño que nos traen estos vientos
Nos arrebatan una docena de los nuestros!


                                                                                                        Howard Phillips Lovecraft

La no prevalencia de los humanoides

(Comentarios adicionales)
La cuestión que ahora se plantea sobre <<la probabilidad del origen de la inteligencia no necesaria ni remotamente humana>> puede dar un aspecto irrelevante a mi discusión de los <<humanoides>>. De hecho la cuestión es digna de una <<ciencia>> que carece de tema conocido. Una inteligencia que ni remotamente sea humana es como una vista que ni remotamente implique la visión, o mejor, como una comunicación entre seres sin medios posibles de entenderse. Mi discusión sobre los humanoides postula una semejanza suficiente para que la comunicación sea posible. Si la comunicación es imposible, la búsqueda de señales de vida fuera del sistema solar resulta actualmente imposible, cuando menos por esta razón.
    El conocimiento de Venus y de Marte ha aumentado considerablemente en los últimos ocho años. Nos confirma la virtual imposibilidad de una vida en Venus basada en el carbono y reduce mucho las posibilidades de una vida de este tipo en Marte. Las posibilidades de vida inteligente (incluso remotamente humana) en otro planeta o en otro cuerpo de nuestro sistema solar son evidentemente lo más próximas a cero.
    Las pruebas sobre el origen espontáneo y determinista de moléculas orgánicas prebiológicas continúan acumulándose. Las pruebas sobre los detalles del paso realmente crucial desde el estadio anterior a la vida celular (verdadera) continúan faltando virtualmente, aunque sepamos lo que ha sucedido luego.
    Hay actualmente pruebas convincentes de que los organismos celulares existieron en la Tierra no sólo desde hace dos sino incluso desde hace tres mil millones de años. Esto disminuye la probabilidad de un origen paralelo de la inteligencia en otras partes.
    Algunos biólogos más han calculado independientemente que una probabilidad así es tan pequeña que casi se anula (por ejemplo, H. Blum, Nature 206: 131). Los astrónomos, los físicos y los químicos continúan siendo los principales defensores de la idea, porque ignoran la biología, e incluso algunas autoridades altamente respetables de estos campos la ridiculizan (por ejemplo, D. Menzel, Grad. Journal 7: 195).
    Si el universo es infinito, el número de estrellas y de posibles planetas también es infinito y las estimaciones absurdamente variables de estas cifras son ridículas. Las estimaciones sólo tienen sentido si se refieren a aquellos con quienes podemos comunicarnos. Estas estimaciones varían enormemente, pero hay buenos motivos para dudar de las afirmaciones más altas sobre el número de planetas accesibles (por ejemplo, S. Kunar, An. New York Acad. Sci., 163: 94). Y además lo cierto es que no se ha observado objetivamente ni se conoce de hecho que exista ni un solo planeta de tipo terrestre fuera de nuestro sistema solar. La exobiología es todavía una <<ciencia>> sin datos; por lo tanto, no es ciencia.
    Algunos científicos respetables por otros conceptos, como un colega muy llorado de la Universidad de Arizona que se suicidó recientemente, han continuado creyendo que algunos OVNI disponían de una conducción extraterrestre. Eso no pasa de ser un monumento a la credulidad. Las <<pruebas>> en favor de la brujería son mucho mejores. Las antirreferencias consistentes forman legión; vean como única muestra W. Markowitz, Science 157: 1 274).
    Es cierto que no se han presentado todavía pruebas convincentes de organismos fósiles en meteoritos, pero se han obtenido más pruebas creíbles no concluyentes sobre compuestos de probable origen orgánico en meteoritos. Hay que hacer una distinción entre <<orgánico>> y <<biogenético>>. No hay todavía pruebas creíbles de que estos compuestos fueran biogenéticos, y esta pretensión no se ha repetido recientemente.
    Tras la publicación de mi artículo de 1964 en Science se me acusó de desfigurar los gastos sobre la exploración de vida extraterrestre. Como puede comprobar cualquiera que lea de verdad aquel artículo, en realidad no dije que se dedicaran gastos de todo tipo a esta exploración, aunque de hecho se dedicaban sumas considerables. Lo que dije era que se aducía el posible descubrimiento de vida extraterrestre como una razón o excusa para la exploración espacial en general, en la cual se gastaban miles de millones de dólares. Esto se puede comprobar muy fácilmente; véase, por ejemplo, el informe NAS-NRC sobre <<Biología y exploración de Marte>>, C. S. Pittendrigh, presidente. Los miles de millones ya no se gastan al mismo ritmo, pero continúan siendo miles de millones y la <<exobiología>> continúa participando como argumento, tanto si los <<exobiólogos>> consideran que se llevan su parte como si no.
    Un crítico amistoso (Philip Morrison) del conocido libro de Shklovsky y Sagan sobre Vida inteligente en el universo escribió: <<Tenemos aquí un conjunto bibliográfico cuya relación resultados/artículos es inferior a cualquier otro.>> Sugiero que los participantes piensen en esto cuando vuelva a convocarse otra conferencia sobre el tema.


                                                 G. G. Simpson

lunes, 24 de junio de 2013

Los sueños de un maestro de escuela


Sorprendentemente, las primeras teorías científicas serias y fundamentadas sobre el vuelo interplanetario mediante cohetes provienen de un hombre que careció de toda titulación académica. Konstantin Eduardovich Tsiolkovsky (1857-1935) fue hijo de un simple guarda forestal. Siendo aún niño, contrajo una escarlatina que le dejó sordo para el resto de sus días. Al no poder asistir regularmente a la escuela, fue su madre quien se encargó de enseñarle a leer, facultad que había aprendido ya a los ocho años. A los catorce comenzó a estudiar física y matemáticas por su cuenta. En 1873, su padre le envía a estudiar a Moscú, pero su deficiente preparación le impide el ingreso en la escuela técnica superior. Tsiolkovsky sigue completando con gran esfuerzo su preparación autodidacta leyendo cuanto texto científico cae en sus manos y experimentando sin cesar. Al fin, en 1879 consigue una plaza de maestro, que le permite continuar con sus investigaciones.
    Lo que este hombre logra con tan escaso bagaje científico es realmente increíble. En 1883 publica una obra llamada El Espacio libre donde propone el cohete como vehículo ideal para los viajes espaciales. En 1895, Sueños de la Tierra y el Cielo, describe las características de un satélite artificial. "El hipotético satélite de la Tierra sería como una Luna, pero dispuesto a voluntad mucho más cerca de nuestro planeta; bastaría que estuviera fuera de la atmósfera, a una distancia de 300 verstas (unos 320 km) por lo menos".
    Hacia 1903 comienza a publicar por capítulos un libro cuyo título es ya lo suficientemente expresivo: Exploración del espacio interplanetario mediante aparatos a reacción. En él adelanta una serie de revolucionarios conceptos: propone la utilización de combustibles líquidos -oxígeno e hidrógeno- para los cohetes. Diseña una nave espacial cuya aerodinámica forma recuerda la de una gota de agua. La nave tenía una cabina en la parte superior y unas toberas de escape en forma cónica iguales a las que setenta años más tarde llevarían los gigantescos cohetes Saturno V que condujeron al hombre hasta la Luna. Ideó varios métodos que regularían el paso de los combustibles a la cámara de combustión mediante válvulas mezcladoras, así como diversos sistemas de aletas y toberas que permitieran pilotar las naves espaciales.
    Tsiolkovsky fue aún más allá. Mostrando una gran preocupación por los tripulantes del navío interplanetario, aseguró que, con el fin de minimizar los efectos de la espantosa aceleración del despegue, los astronautas deberían estar tumbados sobre una especie de hamacas, de espaldas a los motores. Se ocupó también de idear un sistema que permitiera el filtrado del anhídrido carbónico procedente de la respiración y los malos olores que a buen seguro se producirían en un recinto cerrado. El sabio ruso se inquieta por los numerosos problemas de salud que a buen seguro causarán las prolongadas situaciones de ingravidez que deberán soportar los astronautas.
    La astronave debería estar construida con una doble pared, con el fin de evitar los problemas de aumento de temperatura ocasionado por el reingreso en la atmósfera. Predijo que algún día uno de los tripulantes de esas naves espaciales podría salir al espacio unido a un cable, permaneciendo en el vacío tanto tiempo como fuera preciso. Aquí la predicción de Tsiolkovsky falló, al menos en el tiempo. Él creyó que tal acontecimiento no sería posible antes del siglo XXI. Pero cincuenta años antes de esa fecha, su compatriota Alexei Leónov hizo realidad aquella fantástica especulación.
    Este legendario maestro de escuela adivinó que esos vehículos que algún día saldrían al espacio constarían de varias etapas (él los llamaba "trenes de cohetes"). Y que podrían realizar un vuelo orbital para caer de nuevo en Tierra. "Cuando la velocidad llegue a ser de 8 km/seg. -escribe Tsiolkovsky- la fuerza centrífuga compensará la de la gravedad, y tras un vuelo cuya duración estará limitada únicamente por la provisión de oxígeno y de alimentos, el cohete describirá una espiral de retorno a la Tierra, será frenado por el aire y descenderá en vuelo planeado sin estallar". Descripción que encaja perfectamente con las misiones de los actuales transbordadores espaciales. Estamos -no lo olvidemos- en los primeros albores del siglo XX.
    ¿Más? Sí, aún más. En una obra de ficción titulada Fuera de la Tierra asegura que los problemas surgidos en la exploración espacial serán de tal magnitud que la colaboración internacional se haría absolutamente indispensable, sobre todo para la construcción de grandes ciudades espaciales cuyos tripulantes deberían ya obtener oxígeno y alimentos de sus propias cosechas, cultivadas en el espacio. En el momento de escribir estas líneas, el primer proyecto internacional de cooperación espacial a gran escala -EE.UU., Europa, Japón y Rusia- se halla representado por la estación orbital Freedom que posiblemente, y sólo si las dificultades técnicas y presupuestarias logran ser vencidas a tiempo, podrá ser construida en el espacio hacia el año 2000. Tal parece que Tsiolkovsky, mucho más que Verne o cualquier otro visionario, hubiera contemplado el lejano futuro en su particular bola de cristal.
    Konstantin Eduardovich Tsiolkovsky murió en 1935 dejando tras de sí una estela de más de 600 obras en las que no sólo habló de astronáutica, sino de temas tan diversos como astronomía, biología, psicología, filosofía y sociología. Un balance no demasiado malo para alguien que jamás en su vida fuera alumno de ningún centro de enseñanza.


                                                         Abelardo Hernández; Hacia la conquista del Cosmos

domingo, 23 de junio de 2013

En el centro del séptimo Superuniverso

5 Y esto fue escrito en la quinta página:
<<Gloria a Micael de Nebadon, Hijo del Hijo Eterno! Yo, Gavalia, jefe de las Estrellas de la Tarde de Nebadon, escribo por orden de Gabriel. Éste es el misterio de la quinta "encarnación" de quien asciende y desciende por su poder.>>
    Y así dice la quinta página:
    <<Es confesión del excelso Gabriel: ni él mismo, la brillante Estrella del Alba, está en disposición de entender cómo su Creador, Micael de Nebadon, puede prescindir de su estatuto de Hijo del Paraíso para ser y parecer una criatura evolucionaria del tiempo y del espacio. Pero él, como nosotros, cree y acepta. Y se inclinó humilde y leal ante la quinta "encarnación" del gran Soberano. Esto fue hace trescientos millones de años, según el cómputo de la Tierra. En aquel tiempo, las altas jerarquías y jefes del universo local de Nebadon asistimos a una nueva transferencia de poderes de Micael a su hermano e Hijo del Paraíso, Emmanuel. Pero, en esta solemne ocasión, todo fue distinto: Micael anunció pública y oficialmente el lugar al que se dirigía. Y este lugar era Uversa, la sede-capital del séptimo de los Superuniversos: nuestro Superuniverso. Y su ingreso en Uversa ha quedado registrado así en los anales de la Historia: "Sin anuncio previo ha llegado hoy a esta sagrada sede-capital un peregrino de origen humano, en su camino ascendente desde los mundos del universo local de Nebadon. Se halla acompañado por Gabriel y confirmado por la autoridad de Emmanuel. Esta criatura desconocida presenta el estatuto de un verdadero espíritu y así ha sido acogido en nuestra comunidad."
    >>En Nebadon se siguió con profundo interés la carrera ascensional de este humilde peregrino hacia la Perfección. La escolta permanente del poderoso Gabriel fue definitiva. Todos supimos que aquel espíritu originario de los mundos del tiempo y del espacio era en verdad nuestro Soberano y Creador. Pero, aún hoy, no podemos comprender cómo fue posible semejante transformación. Era la primera vez que Micael se encarnaba en un espíritu perfectamente desarrollado, pero de origen humano. Y durante once años del tiempo del Superuniverso trabajó y se comportó como uno más de los peregrinos que llegan a Uversa, procedentes de los más modestos e imperfectos mundos evolucionarios. Y Eventod -éste fue su nombre- fue tentado y probado como el resto de sus compañeros peregrinos ascendentes de todos los universos locales del Superuniverso. Y fue un leal aspirante a la Perfección, ganándose la estima y la admiración de cuantos le rodearon. Su quinta experiencia como una criatura más de su propia creación culminaría cuando el grupo de peregrinos al que pertenecía se dispuso para el siguiente y gigantesco "salto" hacia el Gran Universo de Havona. Tras una entrevista con los Ancianos de los Días, jefes del séptimo de los Superuniversos, el misterioso "peregrino" desapareció. Al poco, Micael reaparecía en la sede-capital de su universo local. Y su gloria y poder fueron reconocidos y todo Nebadon fue uno con su Soberano.
    >>Esta quinta encarnación de Micael abrió los ojos de sus más cercanas criaturas, engrandeciendo aún más, si cabe, el divino plan de elevación de los mortales del reino desde sus remotos planetas hasta la Isla Nuclear de Luz. Y en esos momentos fuimos conscientes de que la grandeza de este divino Hijo del Paraíso podría conducirle a encarnar, incluso, en el último y más imperfecto de los círculos de su obra: en el hombre físico y mortal. Tales apreciaciones serían confirmadas algún tiempo después. Y así es y así figura en la quinta página de la historia que he escrito por mandato de Gabriel.>>


                     Revelaciones custodiadas por la Fundación Urantia, y recogidas por
J.J. Benítez en 'El Testamento de San Juan'.