Jason Christiansen.
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jueves, 20 de junio de 2013
lunes, 10 de junio de 2013
XENOSALUDES: La clasificación de Hynek
(…) Vamos finalmente a estudiar la
propuesta del Sr. Hynek. Crea su método de clasificación atendiendo a la
interacción fenómeno-testigo (The UFO
Experience), enfrentándonos con la posibilidad de que este nuevo protagonismo
sea capaz de crear nuevos esquemas explicativos. Su modelo básico se divide en
dos importantes grupos: observaciones a distancia y observaciones cercanas.
Luces nocturnas
|
· LN
|
||
A distancia
|
Discos diurnos
|
· DD
|
|
Radar-ópticos
|
· RO
|
||
Observaciones OVNI
|
|||
Encuentros de 1ª fase
|
· EC 1
|
||
Cercanas
|
Encuentros de 2ª fase
|
· EC 2
|
|
Encuentros de 3ª fase
|
· EC 3
|
Veamos
sus argumentaciones:
LN: El mayor número de avistamientos
se incluye dentro de este tipo, aunque por su ambigüedad y dificultades de
discriminación quepan en él multitud de casos que apenas resisten un primer
examen crítico. Ver una luz en la obscuridad es casi “no ver nada”; sin
embargo, un LN puede contener un alto índice de extrañeza si nuestros
conocimientos sobre los límites de posibilidad de fenómenos naturales e
ingenios de la técnica del hombre están claros en nuestra mente, y el testigo que
reporta el informe cumple los requisitos elementales de cordura, sociabilidad,
madurez y prudencia crítica, apetecibles por los esquemas psicológicos de la
fiabilidad.
DD: Observaciones de ingenios a
plena luz del día, con mejores juicios valorativos, dadas las condiciones
ópticas de observancia del fenómeno. Ya no “todos los gatos son pardos”, como
en los LN. Si mientras en la oscuridad el análisis de la causa es a veces
imposible, debiéndonos contentar con la simple observación de un efecto lumínico,
los DD nos permiten la observación y reflexión simultánea de la causa, puesto
que las formas adquieren corporeidad y naturaleza.
RO: Sucesos captados por la técnicas
de rastreo humanas (radar), simultaneados por la observación visual y directa del
ingenio.
EC 1: Observación de objetos dentro
de un radio de 150 metros del observador, sin interacción entre ovni-testigo u
ovni-entorno.
EC 2: Observaciones de objetos que
han dejado constancia o evidencia de su paso (huellas, quemaduras, efectos
secundarios, etc.) ya sea en el medio troposférico inmediato, en los seres
testigos de los hechos, o en especímenes zoológicos del lugar.
EC 3: Este apartado comprende
aquellos casos en que se produce la presencia material de seres dotados de
movimiento y aparente inteligencia, aunque su aspecto y comportamiento no
encaje dentro de los patrones biológicos y sociales e nuestro mundo habitual.
Creemos que no es necesario insistir
más sobre esta tipología Hynek, por demás sencilla, y que a nuestro modesto
entender, su mayor defecto, si puede llamarse así, es su enorme simplicidad que
nos obliga a incluir en un mismo apartado casuísticas de muy diversa matización
y riqueza.
Para redondear y precisar qué, cómo,
cuándo y dónde un objeto puede ser
sujeto de estudio científico y ser considerado como ovni, las Fuerzas Aéreas
USA han elaborado una guía UFOB para ser utilizada en la determinación y en la
identificación de los objetos o fenómenos concernidos.
AA.VV.; Ufología. Todo sobre los ovnis.
viernes, 7 de junio de 2013
XENOSALUDES: Los Ovnis: Claves para reconocerlos
La tipología de los Objetos Volantes
No Identificados constituye uno de los aspectos más espinosos y difíciles de
precisar dentro del apasionante mundo de la Ufología.
Después de varias investigaciones,
los comunicados del gobierno de los Estados Unidos, de la Fuerza Aérea y de la
Marina han atribuido la mayor parte de las visiones de los ovnis a la Luna, a
cometas, halos lunares, espejismos, bolas de fuego, estelas de condensación,
estrellas, meteoros, planetas, aviones de prueba, luces antiaéreas, fuegos
artificiales, autokinesis (cuando un objeto observado parece moverse), “post-espejismos”
(cuando un objeto observado se desvanece tan lentamente que se le sigue viendo
en otro lugar), fuegos fatuos, fraudes, o sencillamente ilusiones ópticas
masivas.
Aun así, el Dr. J. Allen Hyneck, ex
asesor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en esta materia y ferviente y
apasionado defensor de la realidad ovni, afirmó que “la inteligencia de os que
se dedican a observar estos objetos y de quienes han informado haberlos visto
es por lo menos normal. En muchos casos está por encima de lo normal y en otros
es embarazosamente elevada”.
En el ya famosísimo “Informe Condon”
elaborado por expertos y estudiosos de la prestigiosa Universidad de Colorado,
el doctor Wortheimer presentó un documentado informe sobre las causas de
percepción y relaciones que pueden incidir en el individuo a la hora de fijar visiones
ovni:
1. Polvo
en la córnea del ojo.
2. La
presión, bien extensa por los dedos o por medios eléctricos, puede producir
imágenes visuales inusuales.
3. Imágenes
posteriores producidas al mirar una fuente de luz.
4. Autocinética.
5. Tamaño
aparente de la imagen o de la imagen posterior. (Varía con la distancia; es
decir, objetos de diversos tamaños pueden parecer del mismo tamaño al variar la
distancia).
6. Distorsiones
o ilusiones.
7. Movimiento
gamma. (Una luz del tamaño de un foco no aparece y desaparece de repente al ser
apagada, sino que más bien parece oscurecerse).
8. Error
personal en el cálculo de los ángulos terrestres. (Este error es constante
cerca de los 0º o de los 90º).
9. Personas
que han leído sobre ovnis es más probable que informen sobre ellos.
10. Es
más probable que las personas no científicas informen sobre ovnis.
11. Toda
“recolección personal” resulta poco digna de crédito.
12. Fotos.
(Trampas o defectos en el revelado; es decir, reflejo y refracción de una fuente
de luz).
Así pues, en vista de estos datos, ¿qué características
debe reunir la observación de un Objeto Volante No Identificado para que ésta
sea digna de ser incluida dentro de una acreditada labor de revisión
científica?
Con la Ufología hay que andar con mucho
cuidado, hay mucho irresponsable, mucho afán de publicidad y demasiado
protagonismo, y tras treinta años de platillofilia, no se ha conseguido una
definición clara y precisa del fenómeno.
La necesidad de etiquetar este fenómeno
ha generado el anagrama que le define (ovni, objeto volador no identificado),
sin que realmente se ajuste siempre a los hechos. Una muestra patente de ello
es que llamamos objeto volador a formas posadas en el suelo, sin que por
circunstancias intrínsecas de la observación se haya visto su llegada y
posterior despegue.
No ocurre así con el “no identificado”
pues, pese a su aparente ambigüedad encierra siempre un concreto y exhaustivo
valor. Se trata de comparar la forma,
movimientos y efectos con las naves creadas por la ciencia del hombre.
Conocemos cómo son nuestros distintos ingenios aéreos, sus fuentes de
automoción, los principios en que se basa su navegación, y los efectos que
causan en el entorno inmediato las energías residuales propias de nuestros
sistemas de propulsión.
Confundir un globo sonda o un meteorito
con un ovni es indeseablemente posible, sobre todo si precipitamos nuestros
juicios, por lo que es preciso potenciar nuestra preparación científica y
tecnológica. También es imprescindible imponer tranquilidad y método en el
calibrado de cualquier observación, a fin de que no demos como ovni cualquier
objeto extraño, sin patrón de comparación en nuestro subconsciente, creando por
negligencia la confusión más anárquica.
Algo de esto ha venido ocurriendo hasta
el presente, por varias y múltiples razones. Los procesos mentales que se
desencadenan en un hombre durante la contemplación de un acontecimiento extraño
que no encaja con los modelos archivados en nuestra computadora cerebral son
sumamente complejos, generadores todos de imágenes sustitutivas, de dudosa realidad.
Así vemos cómo a través de la historia del hombre sobre la Tierra éste va
viendo en el cielo carros de fuego…, escudos ardientes…, y un mecánico de
coches de nuestro siglo XX puede traducir su visualización “como un disco de
embrague”, y un panadero puede ver mañana “una hogaza de pan”.
AA.VV.; Ufología.
Todo sobre los ovnis.
miércoles, 5 de junio de 2013
El problema OVNI
Después de estudiar las pruebas que he tenido ante mí, casi todas dignas de crédito según la ciencia convencional, puedo afirmar, sin temor de ser refutado, que el problema de los objetos voladores no identificados no es reciente; ha estado presente a lo largo de la historia -muy probablemente incluso desde antes- y nadie hasta ahora ha logrado descifrar su enigma. Quizás el presente esfuerzo sea la primera tentativa de formular afirmaciones sólidas y bien fundadas acerca de algo que para un amplio sector de la población simplemente no existe. Pero es algo que existe, ha existido desde los comienzos de la humanidad, y seguramente continuará existiendo, y quizá continúe siendo tan enigmático como aparenta en la actualidad. Ese es tal vez el problema más difícil: el porqué del fenómeno. (...)
Todo lo que contradice o está más allá de la comprensión del hombre -sea el de las cavernas o el actual- se considera generalmente como un fenómeno extraordinario. Fuera de su marco de referencia acostumbrado, un fenómeno ordinario puede transformarse en un fenómeno extraordinario; por ejemplo, un televisor visto por un monje medieval sería naturalmente considerado como sobrenatural, mas para el hombre moderno es tan sólo una comodidad. Sin embargo, se trata del mismo aparato; en un caso, fuera de la adecuada secuencia temporal, y en el otro, dentro de su correcta posición en la corriente del tiempo. Un disco volante moviéndose a increíbles velocidades, capaz de maniobrar de forma imposible para cualquier aeronave contemporánea, se halla fuera del marco de referencia de la aeronáutica actual; en consecuencia, es para nosotros un fenómeno extraordinario. Esa misma máquina, dentro de varios siglos, será probablemente un fenómeno ordinario en función de las aeronaves de la época. (...)
Hans Holzer; Cuando los OVNIs aterrizan
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