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miércoles, 23 de octubre de 2013

ARJÉ: Ápeiron



 · Acerca de Anaximandro de Mileto:

 

"Entre los que dicen que es uno, en movimiento e infinito, Anaximandro de Mileto, hijo de Praxíades, que fue sucesor y discípulo de Tales, dijo que el principio y elemento de todas las cosas existentes era el ápeiron [indefinido o infinito], y fue el primero que introdujo este nombre de «principio».
 Afirma que éste no es agua ni ningún otro de los denominados elementos, sino alguna otra naturaleza ápeiron, a partir de la cual se generan todos los cielos y los mundos que hay en ellos.
Ahora bien, a partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí también se produce la destrucción, «según la necesidad; en efecto, se pagan mutuamente culpa y retribución por su injusticia, de acuerdo con la disposición del tiempo», hablando así de estas cosas en términos más bien poéticos."

 Simplicio, Fís. 24, 13-25.

viernes, 6 de septiembre de 2013

ARJÉ: Harmonía


· Acerca de Pitágoras de Samos:

         'Y, al indicar esto, los pitagóricos, a veces, tenían la costumbre de decir "todas las cosas son semejantes al número" y de jurar, a veces, su juramento más poderoso así: "No, por aquel que nos dio la tetractys, que contiene la fuente y la raíz de la siempre fluyente naturaleza". Con la expresión "aquél que dio" querían decir Pitágoras (pues le deificaban) y con el término "la tetractys", un número, que, por estar compuesto de los cuatro primeros números, causa el número más perfecto, como e. g., el diez (porque uno, dos, tres y cuatro son diez). Este número es la primera tetractys y es llamada "fuente de la siempre fluyente naturaleza", puesto que el universo entero es gobernado harmónicamente y la harmonía es un sistema de tres concordancias, la cuarta, la quinta y la octava y las proporciones de estas tres concordancias se encuentran en los cuatro números mencionados -en el uno, dos, tres y cuatro.'
Sexto Empírico, adv. math. VII. 94-5.

domingo, 4 de agosto de 2013

ARJÉ: El Ser



Un sólo decir aún como vía
queda: que es. Por esta vía hay signos distintivos
muchos: que lo ente ingénito e imperecedero es;
porque es único, imperturbable y sin fin.
No era alguna vez, ni será, pues ahora es, todo a la vez.
uno solo, compacto. Pues ¿qué nacimiento le buscarás,
cómo, de dónde ha crecido? No te dejo "de lo no ente"
decir ni inteligir, pues ni decible ni inteligible
es que no es. ¿Y qué necesidad lo habría impelido
después, o entes, si empezó de la nada, a llegar a ser?

Y así o el todo ser es necesario o no [ser].
Ni jamás de lo no ente permitirá la fuerza de la persuasión
que llegue a ser algo junto a él. Por lo cual ni llegar a ser
ni dejar de ser permitió Dike, soltando cadenas
sino que las retiene. La decisión sobre esto consiste en lo siguiente:
es o no es. Pero ya está decidido, como [es] necesidad,
que una [de las vías] es impensable, sin nombre (porque no es verdadero
camino), en cambio, la otra es y es genuina.
¿Cómo podrían después dejar de ser los entes? ¿Cómo llegaría a ser?
Si llegó a ser, no es, ni tampoco si va a ser alguna vez.
Y así se extingue la génesis e ignota [es] la ruina.
Ni tampoco es divisible, porque es entero igual.
Ni es algo más por aquí, que le impediría ser compacto,
ni menos, pues está enteramente pleno de lo ente.
Y así es entero compacto. Pues lo ente confina con lo ente.
Pero inmóvil en los límites de ingentes vínculos
es, sin principio, sin cesación, pues génesis y ruina
muy lejos fueron apartados; expulsólos la firmeza verdadera.
El mismo en lo mismo permaneciendo en sí mismo yace,
y así firmemente ahí mismo queda. Pues la poderosa Ananke
Lo retiene en vínculos del límite, que lo cierra en torno:
por lo cual, es divina disposición que lo ente no es inconsumado,
porque no es indigente; en cambio, si fuera lo no ente, de todo carecería.
Lo mismo es el inteligir y aquello  por lo cual el inteligir es.
Pues no sin lo ente, del que depende, una vez expresado,
encontrarás el inteligir. Pues nada es ni será
fuera de los entes; puesto que Moira lo ató
a ser entero e inmóvil. Y así todo será nombre
cuando los mortales establecieron, confiando ser verdadero:
llegar a ser y dejar de ser, ser y no [ser],
y cambiar de lugar y variar el color esplendente.
Pero por ser límite extremo, es perfecto
de todas partes, semejante a la masa de bien redonda esfera,
equilibrado del centro a todas partes. Pues nada mayor
ni nada menor puede ser por aquí y por allí,
pues ni lo no ente es, que pudiera impedirle alcanzar
la igualdad, ni lo ente, para que fuese de ente
más aquí y menos allí, pues todo entero es incólume.
Y siendo por todas parte a sí mismo igual, comparece igualmente en sus límites.
Con esto termino para ti el logos fiable y el pensar
en torno a la verdad; desde aquí los pareceres mortales
aprende, escuchando el orden engañoso de mis palabras. 

Parménides; Poema del Ser (Fragmento).

martes, 28 de mayo de 2013

ARJÉ: Agua



            · Acerca de Tales de Mileto:

            La mayoría de los primeros filósofos creyeron tan sólo principios a aquellos que se dan bajo la forma de la materia;  pues afirman que el elemento y principio primero de todas las cosas es aquel a partir del cual todas las cosas existen y llegan por primera vez al ser y en el que terminan por convertirse en su corrupción, subsistiendo la sustancia pero cambiando en sus accidentes; porque tal naturaleza se conserva siempre…, pues es necesario que haya alguna sustancia natural, una o múltiple, de la que nazcan las demás, mientras ésta se conserva. Respecto al número y la forma de tal principio no todos están de acuerdo, sino que Tales, el iniciador de tal tipo de filosofía, dice que es el agua ( por lo que manifestó que también la tierra está sobre el agua), tomando, tal vez, dicha suposición de la observación de que el alimento de todas las cosas es húmedo y que el calor mismo surge de éste y vive por éste (el principio de todas las cosas es aquello de donde nacen); de aquí dedujo su suposición y del hecho de que la semilla de todas las cosas tiene una naturaleza húmeda; y el agua es el principio natural de las cosas húmedas.

Aristóteles; Metafísica A3, 983 b 6.
 

martes, 2 de abril de 2013

ARJÉ: Átomos



· Acerca de Leucipo de Mileto:
                “Pues algunos de los antiguos pensaron que lo que es debe ser necesariamente uno e inmóvil, ya que el vacío no existe y no podría haber movimiento sin un vacío existente separadamente y, asimismo, no podría haber una pluralidad sin algo que separe los entes plurales. Y si alguien cree que el universo no es continuo, sino que se compone en trozos divididos en contacto mutuo, esta opinión no difiere, sostuvieron, de la afirmación de que es plural, no uno y está vacío. Pues, si es divisible en alguna de sus partes, no hay unidad y, por tanto, tampoco pluralidad, sino que todo es vacío. Si, por otro lado, es divisible en una parte y en otra no, esta situación se parece a una ficción. Porque, ¿en cuánta cantidad es divisible, y por qué una parte del todo es así –plena– y otra parte está dividida? Una vez más es igualmente necesario que no haya movimiento…
Pero Leucipo creyó tener argumentos concordantes con la percepción sensorial y que no hacen desaparecer el nacimiento, la destrucción, el movimiento o la pluralidad de los entes. Concuerda con las apariencias en este aspecto, pero a los que sostienen la Unidad les concede que no habría movimiento sin vacío y afirma que el vacío es no-ser y que ninguna parte de lo que es es no-ser –porque lo que es en sentido estricto está completamente lleno.
Pero un ser así, dice, no es uno; hay un número infinito y son invisibles a causa de la pequeñez de sus partículas. Se mueven en el vacío (pues el vacío existe) y cuando se juntan, originan la llegada al ser y, cuando se separan, causan la destrucción. Son operativas y pasivas según el contacto que les acontezca tener (el contacto no las hace unas) pero, cuando se componen y entremezclan, generan algo.  De lo que es verdaderamente uno no podría llegar a ser la pluralidad, ni una unidad de lo que es verdaderamente una pluralidad –es imposible–. Pero, como Empédocles y algunos otros filósofos dicen que la acción se recibe a través de los poros, de la misma manera, en su opinión, tiene lugar toda alteración y toda pasión: la disolución y la destrucción y, de manera similar, el crecimiento, acontecen cuando objetos sólidos se introducen a través del vacío.”
Aristóteles; De gen. et corr. A 8, 325 a 2.

lunes, 25 de febrero de 2013

ARJÉ: Semillas

· Citando a Anaxágoras de Clazomene:

"Juntas estaban todas las cosas, infinitas en número y pequeñez; ya que también lo pequeño era infinito. Y mientras todas estaban juntas, nada era visible a causa de su pequeñez; pues el aire y el éter las tenían sujetas a todas, siendo ambos infinitos; puesto que éstos son los máximos ingredientes en la mezcla de todas las cosas, tanto en número como en tamaño."
 Simplicio, Fís. 155, 26.

 

"Pero antes de que estas cosas fueran separadas, mientras todas estaban juntas, no era visible ningún color tampoco; pues se lo impedía la mezcla de todos los colores, de lo húmedo y lo seco, de lo cálido y lo frío, de lo brillante y lo tenebroso, de la mucha tierra dentro de la mezcla y de las semillas innumerables, desemejantes entre sí. Tampoco ninguna de las demás cosas son parecidas unas a otras. En este caso debemos suponer que todas las cosas están dentro del todo."
Ibid. 34, 21.




"Los griegos no juzgan rectamente cuando admiten el nacimiento y la destrucción; pues ninguna cosa nace ni perece, sino que se compone y se disuelve a partir de las existentes. Y, en consecuencia, deberían llamar, con toda justeza, al nacer composición y al perecer disolución."
Ibid. 163,20.

viernes, 1 de febrero de 2013

ARJÉ: Fuego

· Citando a Heráclito de Éfeso:

"Este cosmos [el mismo de todos] no lo hizo ningún dios ni ningún hombre, sino que siempre fue, es y será fuego eterno, que se enciende según medida y se extingue según medida."

"Revoluciones del fuego: es, en primer lugar, mar y de este mar la mitad es tierra y la otra mitad exhalación brillante... [la tierra] se desparrama en mar y se mide en la misma proporción que tenía antes de convertirse en tierra."

Clemente de Alejandría, Strom. V