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domingo, 30 de junio de 2013

XENOSALUDES: Dragones



“En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca”
Supongamos que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!
- Enséñemelo –me dice usted.
Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.
- ¿Dónde está el dragón? –me pregunta.
- Oh, está aquí –contesto yo moviendo la mano vagamente-. Me olvidé de decir que es un dragón invisible.
Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.
- Buena idea –replico-, pero este dragón flota en el aire.
Entonces propone usar un detector infrarrojo para detectar el fuego invisible.
- Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.
Se puede pintar con aerosol el dragón para hacerlo visible.
- Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.
Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.
Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento concebible válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo le he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.
Lo único que ha aprendido usted de mi insistencia en que hay un dragón en mi garaje es que estoy mal de la cabeza. Se preguntará, si no puede aplicarse ninguna prueba física, qué fue lo que me convenció. La posibilidad de que fuera un sueño o alucinación entraría ciertamente en su pensamiento. Pero entonces ¿por qué hablo tan en serio? A lo mejor necesito ayuda. Como mínimo, puede ser que haya infravalorado la falibilidad humana.
Imaginemos que, a pesar de que ninguna de las pruebas ha tenido éxito, usted desea mostrarse escrupulosamente abierto. En consecuencia, no rechaza de inmediato la idea de que haya un dragón que escupe fuego por la boca en mi garaje. Simplemente, la deja en suspenso. La prueba actual está francamente en contra pero, si surge algún nuevo dato, está dispuesto a examinarlo para ver si le convence. Seguramente es poco razonable por mi parte ofenderme porque no me cree; o criticarle por ser un pesado poco imaginativo... simplemente porque usted pronunció el veredicto escocés de “no demostrado”.
Imaginemos que las cosas hubieran ido de otro modo. El dragón es invisible, de acuerdo, pero aparecen huellas en la harina cuando usted mira. Su detector de infrarrojos registra algo. La pintura del aerosol revela una cresta dentada en el aire delante de usted. Por muy escéptico que pueda ser en cuanto a la existencia de dragones –por no hablar de seres invisibles- ahora debe reconocer que aquí hay algo y que, en principio, es coherente con la idea de un dragón invisible que escupe fuego por la boca.
Ahora, otro guión: imaginemos que no se trata sólo de mí. Imaginemos que varias personas que usted conoce, incluyendo algunas que está seguro de que no se conocen entre ellas, le dicen que tienen dragones en sus garajes... pero en todos los casos la prueba es enloquecedoramente elusiva. Todos admitimos que nos perturba ser presas de una convicción tan extraña y tan poco sustentada por una prueba física. Ninguno de nosotros es un lunático. Especulamos sobre lo que significaría que hubiera realmente dragones escondidos en los garajes de todo el mundo y que los humanos acabáramos de enterarnos. Yo preferiría que no fuera verdad, francamente. Pero quizá todos aquellos mitos europeos y chinos antiguos sobre dragones no eran solamente mitos...
Es gratificante que ahora se informe de algunas huellas de las medidas del dragón en la harina. Pero nunca aparecen cuando hay un escéptico presente. Se plantea una explicación alternativa: tras un examen atento, parece claro que las huellas podían ser falsificadas. Otro entusiasta del dragón presenta una quemadura en el dedo y la atribuye a una extraña manifestación física del aliento de fuego del dragón. Pero también aquí hay otras posibilidades. Es evidente que hay otras maneras de quemarse los dedos además de recibir el aliento de dragones invisibles. Estas “pruebas”, por muy importantes que las consideren los defensores del dragón, son muy poco convincentes.
Una vez más, el único enfoque sensato es rechazar provisionalmente la hipótesis del dragón y permanecer abierto a otros datos futuros, y preguntarse cuál puede ser la causa de que tantas personas aparentemente sanas y sobrias compartan la misma extraña ilusión.
Los dragones invisibles y los ovnis tienen, hoy en día, la misma prueba científica de su existencia.
Carl Sagan; “El mundo y sus demonios”.

domingo, 16 de junio de 2013

XENOSALUDES: Stephen Hawking recomienda no contactar con extraterrestres



El científico británico y astrofísico Stephen Hawking ha declarado en una serie televisiva para el canal Discovery que los extraterrestres "casi seguramente existen" aunque aconseja que los humanos eviten mantener el contacto con ellos.
El experto dijo que era "perfectamente racional" asumir vida inteligente en otros lugares, aunque advirtió de que los aliens posiblemente harían incursión en la Tierra para proveerse de recursos y luego se irían.
En esta línea, añadió que si los extraterrestres visitaran la Tierra el resultado sería similar a cuando Cristóbal Colón llegó a América, un encuentro en el cual los nativos del continente americano no fueron los más beneficiados.
Así, el profesor piensa que en lugar de tratar de comunicarse activamente con seres alienígenas los humanos deberían hacer todo lo posible por evitar el contacto. A su juicio, las personas sólo tienen que observarse a sí mismas para darse cuenta de cómo un organismo inteligente puede tornarse en algo que no se quisiera conocer.
Según explica la BBC, en el pasado se han enviado sondas al espacio con información acerca del planeta Tierra y de los seres humanos. Además, se han lanzado al Universo transmisiones de radio, con la esperanza de que sean captadas por alguna civilización alienígena.
"Para mi cerebro matemático sólo los números me hacen creer que la existencia de los extraterrestres es perfectamente posible. El gran reto es predecir qué forma tendrían los extraterrestres", agregó el científico británico, aunque indicó que, probablemente, la mayor parte de la vida en otros rincones del universo consistirá en simples microbios.

Europa Press; Madrid, 26/04/2010.

lunes, 10 de junio de 2013

XENOSALUDES: La clasificación de Hynek



            (…) Vamos finalmente a estudiar la propuesta del Sr. Hynek. Crea su método de clasificación atendiendo a la interacción fenómeno-testigo (The UFO Experience), enfrentándonos con la posibilidad de que este nuevo protagonismo sea capaz de crear nuevos esquemas explicativos. Su modelo básico se divide en dos importantes grupos: observaciones a distancia y observaciones cercanas.


Luces nocturnas
· LN

A distancia
Discos diurnos
· DD


Radar-ópticos
· RO
Observaciones OVNI





Encuentros de 1ª fase
· EC 1

Cercanas
Encuentros de 2ª fase
· EC 2


Encuentros de 3ª fase
· EC 3
Veamos sus argumentaciones:
            LN: El mayor número de avistamientos se incluye dentro de este tipo, aunque por su ambigüedad y dificultades de discriminación quepan en él multitud de casos que apenas resisten un primer examen crítico. Ver una luz en la obscuridad es casi “no ver nada”; sin embargo, un LN puede contener un alto índice de extrañeza si nuestros conocimientos sobre los límites de posibilidad de fenómenos naturales e ingenios de la técnica del hombre están claros en nuestra mente, y el testigo que reporta el informe cumple los requisitos elementales de cordura, sociabilidad, madurez y prudencia crítica, apetecibles por los esquemas psicológicos de la fiabilidad.
            DD: Observaciones de ingenios a plena luz del día, con mejores juicios valorativos, dadas las condiciones ópticas de observancia del fenómeno. Ya no “todos los gatos son pardos”, como en los LN. Si mientras en la oscuridad el análisis de la causa es a veces imposible, debiéndonos contentar con la simple observación de un efecto lumínico, los DD nos permiten la observación y reflexión simultánea de la causa, puesto que las formas adquieren corporeidad y naturaleza.
            RO: Sucesos captados por la técnicas de rastreo humanas (radar), simultaneados por la observación visual y directa del ingenio.
            EC 1: Observación de objetos dentro de un radio de 150 metros del observador, sin interacción entre ovni-testigo u ovni-entorno.
            EC 2: Observaciones de objetos que han dejado constancia o evidencia de su paso (huellas, quemaduras, efectos secundarios, etc.) ya sea en el medio troposférico inmediato, en los seres testigos de los hechos, o en especímenes zoológicos del lugar.
            EC 3: Este apartado comprende aquellos casos en que se produce la presencia material de seres dotados de movimiento y aparente inteligencia, aunque su aspecto y comportamiento no encaje dentro de los patrones biológicos y sociales e nuestro mundo habitual.
            Creemos que no es necesario insistir más sobre esta tipología Hynek, por demás sencilla, y que a nuestro modesto entender, su mayor defecto, si puede llamarse así, es su enorme simplicidad que nos obliga a incluir en un mismo apartado casuísticas de muy diversa matización y riqueza.
            Para redondear y precisar qué, cómo, cuándo y dónde un objeto puede ser sujeto de estudio científico y ser considerado como ovni, las Fuerzas Aéreas USA han elaborado una guía UFOB para ser utilizada en la determinación y en la identificación de los objetos o fenómenos concernidos.

AA.VV.; Ufología. Todo sobre los ovnis.

viernes, 7 de junio de 2013

XENOSALUDES: Los Ovnis: Claves para reconocerlos



            La tipología de los Objetos Volantes No Identificados constituye uno de los aspectos más espinosos y difíciles de precisar dentro del apasionante mundo de la Ufología.
            Después de varias investigaciones, los comunicados del gobierno de los Estados Unidos, de la Fuerza Aérea y de la Marina han atribuido la mayor parte de las visiones de los ovnis a la Luna, a cometas, halos lunares, espejismos, bolas de fuego, estelas de condensación, estrellas, meteoros, planetas, aviones de prueba, luces antiaéreas, fuegos artificiales, autokinesis (cuando un objeto observado parece moverse), “post-espejismos” (cuando un objeto observado se desvanece tan lentamente que se le sigue viendo en otro lugar), fuegos fatuos, fraudes, o sencillamente ilusiones ópticas masivas.
            Aun así, el Dr. J. Allen Hyneck, ex asesor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en esta materia y ferviente y apasionado defensor de la realidad ovni, afirmó que “la inteligencia de os que se dedican a observar estos objetos y de quienes han informado haberlos visto es por lo menos normal. En muchos casos está por encima de lo normal y en otros es embarazosamente elevada”.
            En el ya famosísimo “Informe Condon” elaborado por expertos y estudiosos de la prestigiosa Universidad de Colorado, el doctor Wortheimer presentó un documentado informe sobre las causas de percepción y relaciones que pueden incidir en el individuo a la hora de fijar visiones ovni:
1.      Polvo en la córnea del ojo.
2.      La presión, bien extensa por los dedos o por medios eléctricos, puede producir imágenes visuales inusuales.
3.      Imágenes posteriores producidas al mirar una fuente de luz.
4.      Autocinética.
5.      Tamaño aparente de la imagen o de la imagen posterior. (Varía con la distancia; es decir, objetos de diversos tamaños pueden parecer del mismo tamaño al variar la distancia).
6.      Distorsiones o ilusiones.
7.      Movimiento gamma. (Una luz del tamaño de un foco no aparece y desaparece de repente al ser apagada, sino que más bien parece oscurecerse).
8.      Error personal en el cálculo de los ángulos terrestres. (Este error es constante cerca de los 0º o de los 90º).
9.      Personas que han leído sobre ovnis es más probable que informen sobre ellos.
10.  Es más probable que las personas no científicas informen sobre ovnis.
11.  Toda “recolección personal” resulta poco digna de crédito.
12.  Fotos. (Trampas o defectos en el revelado; es decir, reflejo y refracción de una fuente de luz). 
 
Así pues, en vista de estos datos, ¿qué características debe reunir la observación de un Objeto Volante No Identificado para que ésta sea digna de ser incluida dentro de una acreditada labor de revisión científica?
Con la Ufología hay que andar con mucho cuidado, hay mucho irresponsable, mucho afán de publicidad y demasiado protagonismo, y tras treinta años de platillofilia, no se ha conseguido una definición clara y precisa del fenómeno.
La necesidad de etiquetar este fenómeno ha generado el anagrama que le define (ovni, objeto volador no identificado), sin que realmente se ajuste siempre a los hechos. Una muestra patente de ello es que llamamos objeto volador a formas posadas en el suelo, sin que por circunstancias intrínsecas de la observación se haya visto su llegada y posterior despegue.
No ocurre así con el “no identificado” pues, pese a su aparente ambigüedad encierra siempre un concreto y exhaustivo valor.  Se trata de comparar la forma, movimientos y efectos con las naves creadas por la ciencia del hombre. Conocemos cómo son nuestros distintos ingenios aéreos, sus fuentes de automoción, los principios en que se basa su navegación, y los efectos que causan en el entorno inmediato las energías residuales propias de nuestros sistemas de propulsión.
Confundir un globo sonda o un meteorito con un ovni es indeseablemente posible, sobre todo si precipitamos nuestros juicios, por lo que es preciso potenciar nuestra preparación científica y tecnológica. También es imprescindible imponer tranquilidad y método en el calibrado de cualquier observación, a fin de que no demos como ovni cualquier objeto extraño, sin patrón de comparación en nuestro subconsciente, creando por negligencia la confusión más anárquica.
Algo de esto ha venido ocurriendo hasta el presente, por varias y múltiples razones. Los procesos mentales que se desencadenan en un hombre durante la contemplación de un acontecimiento extraño que no encaja con los modelos archivados en nuestra computadora cerebral son sumamente complejos, generadores todos de imágenes sustitutivas, de dudosa realidad. Así vemos cómo a través de la historia del hombre sobre la Tierra éste va viendo en el cielo carros de fuego…, escudos ardientes…, y un mecánico de coches de nuestro siglo XX puede traducir su visualización “como un disco de embrague”, y un panadero puede ver mañana “una hogaza de pan”.
AA.VV.; Ufología. Todo sobre los ovnis.