domingo, 16 de junio de 2013

XENOSALUDES: Stephen Hawking recomienda no contactar con extraterrestres



El científico británico y astrofísico Stephen Hawking ha declarado en una serie televisiva para el canal Discovery que los extraterrestres "casi seguramente existen" aunque aconseja que los humanos eviten mantener el contacto con ellos.
El experto dijo que era "perfectamente racional" asumir vida inteligente en otros lugares, aunque advirtió de que los aliens posiblemente harían incursión en la Tierra para proveerse de recursos y luego se irían.
En esta línea, añadió que si los extraterrestres visitaran la Tierra el resultado sería similar a cuando Cristóbal Colón llegó a América, un encuentro en el cual los nativos del continente americano no fueron los más beneficiados.
Así, el profesor piensa que en lugar de tratar de comunicarse activamente con seres alienígenas los humanos deberían hacer todo lo posible por evitar el contacto. A su juicio, las personas sólo tienen que observarse a sí mismas para darse cuenta de cómo un organismo inteligente puede tornarse en algo que no se quisiera conocer.
Según explica la BBC, en el pasado se han enviado sondas al espacio con información acerca del planeta Tierra y de los seres humanos. Además, se han lanzado al Universo transmisiones de radio, con la esperanza de que sean captadas por alguna civilización alienígena.
"Para mi cerebro matemático sólo los números me hacen creer que la existencia de los extraterrestres es perfectamente posible. El gran reto es predecir qué forma tendrían los extraterrestres", agregó el científico británico, aunque indicó que, probablemente, la mayor parte de la vida en otros rincones del universo consistirá en simples microbios.

Europa Press; Madrid, 26/04/2010.

sábado, 15 de junio de 2013

Declaración de Don ...


    En Madrid, a 3 de abril de 1969.
    Ante S.S., con mi asistencia, compareció el expresado al margen, quien, enterado de la obligación que tiene de decir verdad y de las penas señaladas a los reos de falso testimonio, juró ser veraz en sus manifestaciones; preguntado por sus datos personales, dijo que se llamaba como ha expresado, de 32 años, profesión piloto de transporte, con domicilio en Madrid, calle ... nº ...
    PREGUNTADO por los hechos que han motivado esta información, dijo que, al alcanzar el nivel de vuelo 26.000 pies, el segundo piloto observó una luz extraña a la misma altura; se lo hizo notar al declarante, que llamó al Control de Barcelona para ver si había algún tráfico en su ruta. A lo que el Control contestó negativamente. Al observar la luz más detalladamente, vieron que cambiaba de intensidad alternativamente, pasando de un color rojo brillante a un color blanco brillante, con una periodicidad de unos 10 a 15 segundos. Intentaron enlazar con el Radar Militar en frecuencia 125/5 (Canal de Emergencia), no consiguiendo enlazar con ningún centro-radar. Solamente con las torres de control civil. A través de las torres de Barcelona, que estaban en contacto por teléfono con Embargo, notificaron a éste su posición y la situación aproximada del objeto que estaban viendo, hasta poco antes de desaparecer el objeto que enlazaron con Embargo directamente en frecuencia 123/1. El objeto se mantuvo durante unos 15 minutos a la altura aproximada del avión. Al cabo de los cuales realizó un descenso rápido, aparentemente hasta el suelo, volviendo a la posición que tenía antes con respecto al avión. Se alejó aparentemente hasta que vieron un punto muy lejano, volviéndose a acercar un poco más de un minuto a una posición más cercana de la que antes tenía; dice esto porque antes no apreciaron forma y en esta ocasión ofrecía la de un triángulo con los vértices iluminados. Se mantuvo durante tres o cuatro minutos aparentemente a la misma marcha del avión y desapareció definitivamente, disminuyendo paulatinamente de intensidad hasta parecer un punto en la lejanía.
    PREGUNTADO por el día y la hora, contestó: que fue el día 25 de febrero último a las 22:20 horas locales (21:20 Z).
    PREGUNTADO cómo empezó a verlo, contestó: que le avisó el segundo piloto y lo vio situado con respecto al eje longitudinal del avión de <<doce y media a una>>.
    PREGUNTADO qué rumbo magnético mantenía en ese momento, dice: que 288º.
    PREGUNTADO quién llevaba los mandos del avión en dicho momento del avistamiento contesta: que el piloto automático, vigilado por el segundo piloto.
    PREGUNTADO si durante todo el tiempo de la observación del objeto extraño quitaron el piloto automático, dice: que no, que continuó puesto.
    PREGUNTADO si llevaba corrección de deriva, contesta: que no.
    PREGUNTADO por el nivel de vuelo, dice: que 260 (26.000 pies).
    PREGUNTADO qué situación meteorológica encontraron en la ruta hasta el momento del fenómeno, contesta: que despejado y noche clara.
    PREGUNTADO qué situación tenía el avión, dice: que a 80 millas de la costa.
    PREGUNTADO por la situación meteorológica en el resto del viaje, dice: que había algunos bancos de niebla o nubes bajas pegadas al suelo.
    PREGUNTADO a qué hora llegaron a Madrid, contesta: que a las 22:00 (Z).
    PREGUNTADO si permaneció el objeto siempre en la misma situación, manifiesta: que daba la sensación de que se alejaba un poco hacia la derecha.
    PREGUNTADO por qué notaba la sensación de alejamiento, dice: que porque disminuía la luz.
    PREGUNTADO si vio algún otro objeto brillante por esa zona, contesta: que no.
    PREGUNTADO por el tamaño, manifiesta: que unos 10 centímetros, aproximadamente.
    PREGUNTADO si fueron cronometrados los destellos o cambios de luz, dice: que los cambios de luz tenían lugar cada 10 o 15 segundos, pasando de rojo brillante a blanco brillante.
    PREGUNTADO en qué se funda para decir que bajó de altura hasta el suelo y volvió a subir verticalmente, contesta: que la sensación visual fue de que el objeto extraño descendía, no pudiendo precisar si era hasta el suelo, y volvía otra vez a la situación anterior.
    PREGUNTADO por el tiempo que duró el fenómeno, dice: que aproximadamente unos veinte minutos.
    PREGUNTADO cómo dejó de verlo, manifiesta: que poco a poco, a una velocidad bastante grande, aparentemente, dirigiéndose hacia el NE.
    PREGUNTADO qué otros miembros de la tripulación vieron el fenómeno, contesta: que lo vieron el segundo piloto y el mecánico y cree que también una azafata.
    PREGUNTADO si igualmente declaró alguna vez que del objeto salían extraños reflejos que se podían observar como si fueran ventanillas u otra salida, ya que a cada zona luminosa correspondía intercalada una zona oscura, contesta: que no y que no es verdad que se viera así.
    PREGUNTADO si dijo alguna vez que el objeto volviera a reaparecer en las proximidades del punto final del vuelo, manifiesta: que no.
    PREGUNTADO si puede dar algún dato más aclaratorio, dice: que las estrellas se veían bastante difuminadas porque había luna casi llena y la teníamos situada en cola.
    PREGUNTADO si tiene algo más que manifestar, dijo: que no.
    En este estado, el señor Juez dio por terminada esta declaración y leída por mí, el Secretario, por haber renunciado a hacerlo por sí, después de enterado del derecho que le asiste, se afirma y ratifica en ella y la firma con S.S., de lo que doy fe.


                Extracto sobre el informe de un fenómeno aéreo observado el día 25 de febrero de 1969, durante un vuelo Palma-Barajas. (fragmento)

jueves, 13 de junio de 2013

Roswell Daily Record


8 de Julio de 1947

Contesta von Däniken

Pregunta nº 86 formulada a Erich von Däniken en una de sus conferencias públicas en foro universitario: ¿Por qué ataca usted siempre a los arqueólogos? ¿Qué tiene contra ellos?

Se equivoca usted, señor mío. No tengo nada contra <<los arqueólogos>>, así, en general. Soy muy escrupuloso, tal vez más que mis adversarios, en cuanto a respetar las opiniones de los demás. He conocido a muchos arqueólogos que son personas íntegras y tratables. Son mis más constantes interlocutores. No obstante, muchos tienen una idea algo exagerada de su profesión. Y otra cosa: ningún arqueólogo ataca a otro. A veces se diría que apoyan las opiniones de sus colegas sólo por serlo, aun sospechando que sean erróneas. Contra la arqueología en general, en tanto que ciencia, poco tengo que objetar. Muy al contrario, puesto que me interesa ganarla para mi causa. Permítanme aducir un pequeño ejemplo para explicar mejor lo cerca que estoy de la arqueología: Supongan ustedes que mañana por la tarde aterriza en la plaza principal de Zurich un vehículo espacial extraterrestre. Las gentes se agolpan a millares para verlo. Entonces se abre el objeto volador desconocido, y salen diez hombrecillos verdes que se encaminan directamente al Ayuntamiento. Allí conversan durante cinco o séis horas con nuestros políticos, científicos, ingenieros y teólogos. Al anochecer, los hombrecillos verdes regresan a su nave espacial y desaparecen para siempre jamás.
    Pasan tres mil años.
    Zurich será ya sólo un montón de ruinas. Al menos, eso es lo que nos enseña la experiencia histórica. Van los arqueólogos y desentierran los restos de lo que fue la ciudad de Zurich en 1978. Aquí y allá encuentran pedazos de ropas, con los que reconstruyen las modas suizas de 1978. Rascan ollas y sartenes para analizar los residuos de alimentos, o encuentran una nevera enterrada. Así rehacen los arqueólogos el menú de los hábitos alimenticios de 1978. Desentierran máquinas y herramientas que les permiten sacar conclusiones acerca del nivel técnico suizo de 1978. Analizan los restos de las paredes y determinan cómo se construía en Zurich en 1978. Ya conocemos esos métodos. Poco a poco, los laboriosos arqueólogos conseguirán hacerse una idea de cómo era Zurich en 1978. Hay que descubrirse ante los resultados. Hasta aquí no tengo nada que objetar.
    Ahora bien: por más que busquen, los arqueólogos de dentro de tres mil años nunca podrán averiguar que en 1978 aterrizó en medio de Zurich un vehículo espacial. Tal acontecimiento escapará a sus pesquisas. Ningún resto permite deducir que los hombrecillos verdes tuvieron una reunión en el Ayuntamiento con las fuerzas vivas de la ciudad. Posiblemente observarán que a partir de determinada época cambió de orientación toda la investigación técnico-científica, que súbitamente adquirió dimensiones muy diferentes el pensamiento religioso. También sería posible que los arqueólogos del futuro hallasen algún testimonio artístico del suceso. Quizá se rasquen la coronilla frente a algún relieve, preguntándose cómo los artistas de 1978 representaron un extraño objeto volador en medio de la ciudad, o flotando sobre la silueta de la ciudad.
    Como los métodos no habrán cambiado ni siquiera dentro de tres mil años (probablemente), acabarán por convenir en que aquella representación extraña era el símbolo abstracto de alguna divinidad. De este modo quedará relegada a los dominios de la mitología.
    ¡Ya ven ustedes qué poco es lo que me separa de las conclusiones de la ciencia arqueológica! Acepto las interpretaciones en base a piezas materiales que permiten reconstruir la vida cotidiana de nuestros antepasados. Sólo que los acontecimientos inusitados, por desgracia, no tienen cabida en el esquema de este rompecabezas. Siempre que en nuestro pasado han ocurrido súbitas revoluciones científicas y técnicas, siempre que ha ocurrido algo incomprensible, se ha tratado de explicar lo inexplicable transfiriéndolo al sector de las religiones o mitologías. Nos llevaría demasiado tiempo el tratar de relacionar aquí todos los puntos de cambio súbito y misterioso del pasado humano, pero son suficientemente conocidos. Y todos han pasado al reino incontrolable de la fábula y la leyenda... pese a tener su origen en hechos de lo más sólido.
    Tal es, señor mío, <<la petite différence>>, como diría un francés, que me separa de los arqueólogos. Yo estaría de acuerdo con todas sus conclusiones si ellos se aviniesen a aceptar que en alguna época, en algún lugar de nuestro pasado tuvieron que producirse visitas extraterrestres, aunque no se hayan desenterrado aún los testimonios de tales visitas. ¿Quién nos dice que tales testimonios se encuentren enterrados? Si los arqueólogos hubiesen dejado espacio para esa posibilidad en su edificio lógico, no me sería preciso discutir con ellos. ¡Y por otra parte, esa <<concesión>> no rebajaría en nada el mérito de sus trabajos!

martes, 11 de junio de 2013

Adamski

¿Y si Adamski tuviera razón? Me he hecho esta pregunta en muchas ocasiones. Y debo reconocer que no sé qué pensar. No tengo pruebas de peso que borren mi desconfianza, pero tampoco quiero caer en el fanatismo seudocientífico de aquellos que niegan estos posibles contactos con seres del espacio, sin conceder siquiera la oportunidad de una exposición abierta de los hechos.
    ¿Qué puedo pensar entonces de lo sucedido en aquel jueves, 20 de noviembre de 1952, en el desierto de California?
    Según George Adamski -que había continuado con sus experiencias fotográficas desde Monte Palomar-, fue hacia las 12:30 de dicho jueves cuando tuvo su primer contacto personal con un hombre de otro mundo.
    <<Llegó en un platillo volante -cuenta Adamski- y el encuentro se celebró en el desierto de California, a 16 kilómetros de Desert Centre, en dirección a Parker (Arizona).>>
    Afirma el astrónomo aficionado que a lo largo de ese año de 1952, además de sus fotos, había hecho múltiples visitas al desierto, siempre pendiente de los posibles lugares donde podían haber descendido los ovnis.
    <<Pero siempre regresé con las manos vacías...>>
    En los últimos días de agosto, Adamski recibió en Palomar Gardens la visita del señor y la señora Bailey, de Winslow, Arizona. Eran grandes aficionados al tema de los <<platillos>> y, según le explicaron, los habían visto en algunas ocasiones. Le hablaron de otro matrimonio amigo -el doctor George Williamson y su esposa- igualmente interesados por el fenómeno.
    <<Poco después -explica Adamski-, mis cuatro nuevos amigos me visitaron en Palomar. Y tras permanecer unos días en mi casa me rogaron que les avisara si intentaba hacer un contacto con los "platos voladores".
    >>Así que el día 18 de noviembre por la noche les telefoneé, comunicándoles que pensaba marchar al día siguiente por la noche hacia Blythe, en California. Aceptaron y quedamos en encontrarnos el jueves, 20, por la mañana.>>
    Así fue. Adamski, que viajaba en compañía de su secretaria, Lucy McGinnis, y de la señora Alice K. Wells, encargada del café de Palomar Gardens, encontró a los dos matrimonios en el punto convenido de Blythe. Desayunaron y conversaron sobre la zona más propicia para emprender la aventura. Por fin se decidieron por Desert Centre. Tomaron la carretera que conduce a Parker y cuando habían recorrido unos 17 kilómetros, George propuso aparcar los coches y caminar por el desierto.
    Antes de emprender la exploración, el grupo resolvió tomar un bocado. Fue entonces cuando escucharon el ruido de un avión -un bimotor- que volaba sobre la cadena montañosa existente al otro lado de la carretera. Al alejarse, los expedicionarios vieron un gran objeto plateado, en la misma dirección por donde había surgido el avión. Tenía forma de cigarro puro y se mantenía a una gran altura, en completo silencio.
    De pronto, la gigantesca nave cambió a un color anaranjado. Adamski y sus compañeros la contemplaron con prismáticos y observaron que llevaba una marca oscura en uno de sus flancos. Parecía un distintivo.
    El doctor Williamson, que había servido en las Fuerzas Aéreas durante la guerra, expresó que aquel signo no tenía nada que ver con los de los aviones americanos o de otros países.

EL VENUSINO
Adamski añade <<que en aquel momento tuvo el convencimiento de que la misteriosa nave le buscaba...>>.
    Así que pidió a Lucy que le llevara hasta un lugar más apartado, y subieron al coche, juntamente con Bailey. Tras recorrer un kilómetro por la carretera se apartaron de ésta, adentrándose en el desierto.
    Cuando el coche no pudo continuar, Adamski sacó su equipo fotográfico, así como su inseparable <<telescopio de seis pulgadas>>, y procedió a montarlo. Rogó entonces a sus acompañantes que volvieran con el resto del grupo y que observaran a distancia.
    <<Transcurrida una hora, volved...>>
    Ayudado por Bailey, Adamski montó su cámara Kodak Brownie, así como el telescopio.
    Al alejarse el vehículo, la nave -que había permanecido inmóvil sobre las cabezas de Adamski y sus amigos- se alejó hacia el horizonte. Al parecer, se aproximaban aviones de combate.
    Al poco, Adamski observó un destello en el cielo. Se trataba de una pequeña nave circular de la que llegó a tomar hasta siete fotografías. <<Pero -siempre según George Adamski- la súbita presencia de otros dos cazas obligó a alejarse al vehículo espacial.>>
    Los aviones describieron dos círculos y terminaron por alejarse.
    <<Tomé otras dos fotografías con mi Brownie, para tener una exacta situación del terreno, en el caso de que mis anteriores fotografías hubiesen salido bien. Al concluir, caí en una serie de reflexiones sobre lo que había visto... Pero mis pensamientos se vieron interrumpidos por alguien que, desde unos cuatrocientos metros, me hacía señales. Parecía un hombre y me indicaba que me acercase.
    >>Me pregunté quién podía ser y qué hacía allí, en pleno desierto. Estaba seguro de no haberlo visto antes. Además, ¿por dónde había llegado? ¿Por las montañas? Imposible. ¿Por la carretera? Tampoco, puesto que mis amigos o yo lo habríamos visto.
    >>Por un momento pensé que era alguien que necesitaba ayuda. Así que me dirigí hacia él.
    >>Mientras me acercaba, tuve la extraña sensación de que debía ser prudente. Miré a mi alrededor para asegurarme de que los dos éramos perfectamente visibles para mis compañeros. No tenía razón alguna en sentir temor ya que el hombre no parecía tener nada fuera de lo normal. Me di cuenta de que era más bajo y mucho más joven que yo. Había solamente dos cosas que me llamaron la atención al acercarme: sus pantalones no eran como los míos. Parecían más bien como los que se utilizan para esquiar. Y me pregunté qué haría con semejante atuendo en pleno desierto...
    >>Sus cabellos, además, eran largos hasta los hombros y el viento los agitaba.>>
    Adamski señala que en ese momento perdió todo temor.
    <<Ya no me preocupé de mis amigos, ni de saber si estaban contemplando la escena, tal y como yo les había pedido. Aquel hombre estaba ya a un metro de mí...
    >>Entonces lo comprendí todo. Era un ser de otro mundo. Pero yo no había visto su astronave...>>


                                                                   J.J. Benítez; Los Visitantes
Diversas fotografías tomadas por Adamski:

lunes, 10 de junio de 2013

XENOSALUDES: La clasificación de Hynek



            (…) Vamos finalmente a estudiar la propuesta del Sr. Hynek. Crea su método de clasificación atendiendo a la interacción fenómeno-testigo (The UFO Experience), enfrentándonos con la posibilidad de que este nuevo protagonismo sea capaz de crear nuevos esquemas explicativos. Su modelo básico se divide en dos importantes grupos: observaciones a distancia y observaciones cercanas.


Luces nocturnas
· LN

A distancia
Discos diurnos
· DD


Radar-ópticos
· RO
Observaciones OVNI





Encuentros de 1ª fase
· EC 1

Cercanas
Encuentros de 2ª fase
· EC 2


Encuentros de 3ª fase
· EC 3
Veamos sus argumentaciones:
            LN: El mayor número de avistamientos se incluye dentro de este tipo, aunque por su ambigüedad y dificultades de discriminación quepan en él multitud de casos que apenas resisten un primer examen crítico. Ver una luz en la obscuridad es casi “no ver nada”; sin embargo, un LN puede contener un alto índice de extrañeza si nuestros conocimientos sobre los límites de posibilidad de fenómenos naturales e ingenios de la técnica del hombre están claros en nuestra mente, y el testigo que reporta el informe cumple los requisitos elementales de cordura, sociabilidad, madurez y prudencia crítica, apetecibles por los esquemas psicológicos de la fiabilidad.
            DD: Observaciones de ingenios a plena luz del día, con mejores juicios valorativos, dadas las condiciones ópticas de observancia del fenómeno. Ya no “todos los gatos son pardos”, como en los LN. Si mientras en la oscuridad el análisis de la causa es a veces imposible, debiéndonos contentar con la simple observación de un efecto lumínico, los DD nos permiten la observación y reflexión simultánea de la causa, puesto que las formas adquieren corporeidad y naturaleza.
            RO: Sucesos captados por la técnicas de rastreo humanas (radar), simultaneados por la observación visual y directa del ingenio.
            EC 1: Observación de objetos dentro de un radio de 150 metros del observador, sin interacción entre ovni-testigo u ovni-entorno.
            EC 2: Observaciones de objetos que han dejado constancia o evidencia de su paso (huellas, quemaduras, efectos secundarios, etc.) ya sea en el medio troposférico inmediato, en los seres testigos de los hechos, o en especímenes zoológicos del lugar.
            EC 3: Este apartado comprende aquellos casos en que se produce la presencia material de seres dotados de movimiento y aparente inteligencia, aunque su aspecto y comportamiento no encaje dentro de los patrones biológicos y sociales e nuestro mundo habitual.
            Creemos que no es necesario insistir más sobre esta tipología Hynek, por demás sencilla, y que a nuestro modesto entender, su mayor defecto, si puede llamarse así, es su enorme simplicidad que nos obliga a incluir en un mismo apartado casuísticas de muy diversa matización y riqueza.
            Para redondear y precisar qué, cómo, cuándo y dónde un objeto puede ser sujeto de estudio científico y ser considerado como ovni, las Fuerzas Aéreas USA han elaborado una guía UFOB para ser utilizada en la determinación y en la identificación de los objetos o fenómenos concernidos.

AA.VV.; Ufología. Todo sobre los ovnis.

domingo, 9 de junio de 2013

Un caso antiguo

Aznalcázar (Sevilla). 1935; mes de abril.

El señor Mora, agricultor, a la sazón ya con hijos mayores. Familia profundamente religiosa; en la actualidad continúa siendo ésta una familia principal del pueblo y varios sobrinos han escalado puestos importantes en la política y en la intelectualidad.
    El testigo solía ir diariamente al campo y trabajaba en sus propias fincas, su medio de vida. Una tarde, y como a unos cien metros de distancia, vio bajar como si fuese un globo, que <<aparcó>> en la finca. De seguida, unos hombres pequeños salieron de <<aquello>> y, desde el suelo, estuvieron como arreglando algo en la nave. Él estuvo observando un buen rato, mientras iba en aumento su inquietud, lo que le lleva a una rápida determinación: ensilla la caballería y se dirige al pueblo.
    Aquella noche, y en la tertulia habitual que formaban en su casa el médico del pueblo, el maestro (un tío nuestro) y el señor Mora, éste contó con toda reserva lo que le había sucedido, de cuyo percance aún no se había repuesto.
    En tales fechas, el fenómeno ovni era totalmente desconocido por aquí, por lo que el señor Mora, que se encontraba algo enfermo, supuso que había sido premiado por la Providencia con esta visión celeste, con lo que estaba muy contento, creyéndolo un anticipo del más allá. En esta creencia murió pocos años más tarde.
    Sus hijos (viejos amigos nuestros) nos comentaban que al día siguiente del suceso, la prensa trajo la noticia de que una estrella nueva había aparecido. Era de suponer que se trataba de un fenómeno de estrella nova que la agrupación Astronómica de Sabadell llegó a confirmarnos, dejando fechada, así, la observación de tan calificado testigo.


                                                                           Reporta: Manuel Osuna; Umbrete (Sevilla)